miércoles, 29 de abril de 2015

poema a la madre, dia de las madres

A la madre

madres 34

Cuando estuve en tu vientre viviendo
ya un amor por ti estaba sintiendo
un cálido y seguro espacio maternal
tan prodigiosa y bella eres mamá.
Que por tus ojos se notaba el dolor
pero ya querías que saliera de tu interior
con tu fuerza me empujaste a salir al mundo
y en eso mi llanto te alegró en un segundo.
Cada vez que me tenías en tus brazos
era mucho más que el amor que de un lazo
varios sentimientos en ti se mezclaron
para gritar en un coro que yo era lo más amado.
Siempre estabas atenta a lo que hacía
si lloraba me dabas de tus caricias
y cada vez que en tus brazos yo yacía
contigo madre, yo seguro permanecía.
Empecé a tararear palabras de la nada
y una sonrisa observaba en tu cara
en tu mirada se notaba una luz tan bella
como en la noche abundan las estrellas.
Di mis primeros pasos contigo a mi lado
cada vez aprendía a caminar de tu mano
si tropezaba o caía, tú me levantabas
y después por mí mismo ya caminaba.
Con el tiempo me mostraste lo que había afuera
y yo conocí lo que era el cielo y la tierra
tenía mil preguntas sobre cómo era la vida
y poco a poco se me hacía más conocida.
La primera vez cuando a la escuela yo fui
solo por no verte una tristeza entro en mí
cuando a la salida, ahí parada yo te vi
no lo pensé dos veces y hacia ti corrí.
Pasaron los años y ya era una costumbre
querías que aprendiera y en mi salón deslumbré
hice varios amigos y vivía con alegría
así pasaron seis años como si fuera seis días.
La infancia es tan corta que llegué a la adolescencia
de lo bueno y lo malo ya tenía conciencia
si tenía algún problema yo te lo contaba
y la palabra de tus labios salían y me aconsejaban.
Tal vez no me daba cuenta en algunas ocasiones
que pedias a dios por mí en tus oraciones
sin duda alguna tú eres mi bendición
en esta tierra me diste la concepción.
No me importa sacrificarme por ti madre
si es por tu bienestar, haré hasta lo inalcanzable
me balancearé sobre las mareas
daré mi vida, si tan solo lo deseas.
No perderé nunca tu inmenso amor
me acompañas en mi alegría y en mi dolor
dispuesta a trabajar con esfuerzo y sudor
solo para que yo me sienta mejor.
No sé cómo será de tan grande tu querer
que si te fallo, me haces en ti volver
si enfermo, tu siempre me tienes que ver
simplemente eres un maravilloso ser.
Tan parecida a dios, así has sido creada
que por tu presencia, no me falta nada
me educaste de una manera tan amada
por eso y tantas cosas te hace una mujer sagrada.
Gracias por tu tiempo que tienes conmigo
gracias a dios que me permite estar contigo
gracias por lo que me ofreces todos los días
gracias por nacer y haber sido la madre mía.

Tag : poemas

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